Diego y el túnel del tiempo

Diego y el túnel del tiempo


Hoy me encontré a mi primo Diego en un centro comercial y de pronto fue como viajar en el túnel del tiempo, 4 décadas hacia atrás.

Veníamos de desayunar en la planta baja, estábamos buscando la librería y al subir las escaleras eléctricas, así, de frente, me lo encontré. En ese instante todo mundo desapareció, mi esposo y su hija que nos acompañaban respectivamente, se borraron, tardamos unos 15 minutos en presentarlos.

Hace un poco más de 2 años que su mamá falleció y nos habíamos visto en su funeral, pero ese instante no fue retroceder hasta ese momento, sino a nuestra adolescencia e infancia respectivamente. Yo sólo le llevo 5 años pero en esa época era un abismo insalvable, hoy fue como si no tuviéramos diferencia alguna.

Desde luego que me dio gusto encontrarlo y ponerme al corriente, sin embargo lo que llamó más mi atención fue cómo mi cuerpo se convirtió en adolescente en un parpadeo. Por supuesto que no rejuveneci como por arte de magia, pero la postura corporal, los ademanes y hasta mi voz tuvieron una regresión brutal.

No puedo explicar exactamente qué sucedió en mi mente (aparentemente nada porque fue, como sucede en estos casos, una remembranza de los momentos compartidos) pero en mi cuerpo, al momento de despedirnos y recobrar mi edad actual (o por lo menos eso creyó mi cuerpo) mi conciencia física me trajo al presente y fue entonces que me di cuenta del proceso. Mientras platicabamos no lo percibí, no fue evidente para mí, pero el yo adolescente se apoderó de mí, mi espalda se curvó, mis hombros se cayeron y  hasta me dolieron las cervicales con esa postura cerrada.

Yo seguía siendo yo, por supuesto, pero pude darme cuenta que mi identidad era otra, tenía la poca seguridad pero también la inconsciencia de esa edad, me daba vergüenza mi cuerpo pero al mismo tiempo me pude relajar y ser esa yo por unos minutos, hasta me reí sin consideración alguna por mis arrugas o mi dentadura.

Este encuentro me llevó a reflexionar sobre algo que me parece sumamente relevante: no somos la misma persona nunca, todos los días cambiamos, somos más quisquillosos, o más seguros o menos indolentes o más abiertos o quizá también más rígidos. El tiempo no pasa sin dejar huella, a veces mejoramos, a veces no.

A lo largo de la plática con mi primo me di cuenta que somos unos perfectos desconocidos, a pesar de que pasamos varios años juntos, casi viviendo en la misma casa, convivimos mucho y casi nos convertimos en hermanos (yo me integré a su tribu, mi tía fue casi como una madre para mí, me recibió y protegió cuando decidí mudarme de ciudad y sus hermanos se convirtieron también en los míos).

A pesar de esa cercanía hoy, unas 3 décadas después, ya somos totalmente otras personas, las experiencias nos han transformado y tal vez no volvamos a ser esas personas que se agradaban, pero ambos tenemos tal certeza sobre nuestra identidad que parecería que no hay vuelta atrás ¿Es esto cierto?

¿Qué tal si hoy decido volver a ser la chica de 15 años o de 22? ¿Podría volver a aquel momento? ¿Me gustaría ser esa persona?

Cada decisión que tomamos, por pequeña que sea, nos va llevando a un camino que posiblemente nos parecería imposible en aquel punto lejano en el tiempo. Todo nos ha conducido hasta donde estamos. Muchas de esas decisiones han sido inconscientes, pero, con la experiencia que tenemos hasta ahora ¿Tomaríamos las mismas decisiones? ¿Si regresamos en el tiempo volveríamos a encontrarnos en este punto?

Lo más probable es que no.

Entonces ¿Por qué no empezar a decidir cuáles son esos pequeños pasos, esos milimétricos movimientos que, como en el ajedrez, trazan el juego y forjan el futuro para convertirnos en nuestra mejor versión?

Una sola decisión puede cambiar radicalmente el resultado.

Tal vez sólo de trate de analizar con más cuidado, darnos cuenta del poder que tenemos sobre nosotros mismos y asumir la responsabilidad sobre cada mínima decisión para tomar control.

Les prometo que abundará en este tema y cómo podemos obtener los resultados que tenemos en próximas entregas, por lo pronto, si quieres saber más acerca de la conducta humana, neurociencias y comportamiento, suscríbete al boletín y seguiremos aprendiendo juntos. Hasta la próxima.

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